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lunes, 2 de septiembre de 2019

¿Creemos en la Presencia real de JESÚS......?




La cuestión EUCARÍSTICA


1.     Origen del trabajo
2.     Consideración previa
3.     Reflexiones del Papa FRANCISCO

·       Respondamos estas dos preguntas
·       ¿Para qué sirve la Misa?
·       ¿Qué significa nutrirnos del Pan de Vida?

4.     Ampliación del contexto
5.     Pruebas Evangélicas
6.     ¿De qué nos sorprendemos?
7.     ¿Qué es la Misa?


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1.   ORIGEN del TRABAJO

Hace pocos días leí unas ideas del Papa FRANCISCO, mediante las que hacía catequesis, una vez más, sobre la EUCARISTÍA y la liturgia de la MISA.

Reflexionando sobre sus palabras, sentí el deseo de profundizar en esta cuestión tan importante en la vida del cristiano, el católico más concretamente, puesto que entre los Sacramentos de la Iglesia, ninguno tan vinculado al Misterio, (milagro), como el de la “PRESENCIA REAL de JESÚS, (DIOS)”, bajo las especies de pan y vino: nada hay más “sorprendente” en la vida de la Iglesia Católica…… ni en la espiritualidad de los católicos y de otras comunidades cristianas. (las iglesias ortodoxa, copta, anglicana y algunas denominaciones luteranas).

Aquí están los primeros resultados a los que he llegado en este pequeño trabajo.

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2.   CONSIDERACIÓN PREVIA

La doctrina de la Iglesia Católica sobre la Misa y la Eucaristía puede expresarse esquemáticamente, en palabras como estas que he leído recientemente:

“La Misa es la oración más grande que podamos hacer aquí en la Tierra. Es la manera que tiene JESÚS de invitarnos a una relación familiar, íntima y cercana con Él, mientras estamos de paso por este mundo”.

“Cuando no asistimos ni participamos en la Santa Misa del domingo, (o de cualquier otro día), nos separamos de la obtención de la “Gracia” que necesitamos para alcanzar la Gloria Eterna. Dios no nos obliga a amarlo. Tenemos un verdadero libre albedrío”.

Bajo la certeza por Fe de que JESÚS está misteriosamente presente en el altar, bajo las formas de pan y vino, es comprensible que su proyecto sea que vivamos la misa tan a menudo como podamos, porque toda obra que hagamos en nuestra vida separada de Dios, es poca cosa comparada con el valor de una misa.

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3.   ¿Qué dice Papa Francisco sobre la Misa y la Eucaristía?


Dice recientemente el Papa FRANCISCO:


En estos domingos la Liturgia que se nos expone, en el Evangelio de JUAN, es el discurso de JESÚS sobre el “Pan de Vida”, que es Él mismo, sacramento de la Eucaristía.

El pasaje del Evangelio de Juan (6,51-58) presenta la última parte de ese discurso, y hace referencia a que algunos de entre la gente que se escandalizan porque JESÚS dice:


"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna,
y yo lo resucitaré en el último día"
(Juan 6,54)


El estupor de los que lo escuchan es comprensible. De hecho JESÚS usa el estilo típico de los profetas para suscitar en la gente, (y también en nosotros), constantes interrogantes y, al final, provocar una decisión. Pero, reconozcamos que toda la PALABRA de JESÚS es un interrogante.


·      Respondamos estas dos preguntas:

1.     ¿Qué significa comer la carne y beber la sangre de JESÚS?
2.     ¿Es sólo una imagen, una forma de decir, un símbolo, o indica algo real?

Para responder, es necesario intuir qué pudo ocurrir en el corazón de JESÚS mientras partió el pan para la muchedumbre hambrienta, en el portentoso milagro de la “multiplicación del pan”.
Sabiendo que debería morir en la cruz por nosotros, JESÚS se identificó con aquel pan partido y compartido, y eso se convirtió para Él en el signo del Sacrificio que lo esperaba.
Este proceso tiene su culmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se transforman realmente en su Cuerpo y en su Sangre.

¿Qué nos deja JESÚS para unirnos a Él?

Es la Eucaristía lo que JESÚS nos deja con una finalidad precisa:

que nosotros podamos convertirnos en una sola una cosa con Él.

De hecho dijo:

"El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él"
(Juan 6, 56)

"Permanecer": JESÚS en nosotros y nosotros en JESÚS.

La comunión es asimilación: incorporándonos a Él, nos transformamos en Él. Pero esto requiere nuestro “sí”, nuestra adhesión a la fe.


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A veces, con respecto a la santa Misa, se siente esta objeción:


·      ¿Para qué sirve la Misa?


Hay quien dice: “Yo voy a la iglesia cuando tengo ganas, y rezo mejor solo”.


Pero la Eucaristía no es una oración privada o una bella experiencia espiritual, no es una simple conmemoración de aquello que JESÚS hizo en la Última Cena.

Decimos, para entender bien, que la Eucaristía es memorial, o sea un gesto que actualiza y hace presente el evento de la muerte y resurrección de JESÚS: el pan es realmente su Cuerpo ofrecido por nosotros. El vino es realmente su Sangre derramada por nosotros.

La Eucaristía es JESÚS mismo que se dona totalmente a nosotros. Nutrirnos de Él y vivir en Él mediante la Comunión Eucarística, si lo hacemos con fe, transforma nuestra vida, la transforma en un don a Dios y en un don a los hermanos.


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·      ¿Qué significa nutrirnos del Pan de vida?

Significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus elecciones, sus pensamientos, sus comportamientos.

Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirnos en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Lo mismo que JESÚS ha hecho.

JESÚS concluye su discurso con estas palabras:

"El que come de este pan vivirá eternamente".
(Juan 6,58)


Vivir en comunión real con JESÚS sobre esta tierra nos hace ya pasar de la muerte a la vida. El cielo comienza precisamente en esta comunión con JESÚS.


(Hasta aquí las reflexiones del Papa FRANCISCO)



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4.   AMPLIACIÓN del CONTEXTO

Pongamos ahora el tema en un contexto más amplio. Y para ello he aquí un par de interrogantes que propongo intentemos respondernos honradamente:

1.     ¿Creemos que DIOS, (el “incomprensible, el inaccesible, el Creador”), se ha encarnado, se ha hecho hombre en JESÚS de NAZARET, se ha acercado a nuestra existencia, se ha presentado, (incomprensiblemente también), en la Historia de la humanidad, en la persona de JESÚS de NAZARET?

2.     ¿Fue realmente este hombre especial, ese mismo DIOS, creador de todo lo que hay, de todo lo que percibimos en esta nuestra existencia? --- ¿O bien fue una persona extraordinaria, un hombre más, entre todos los que han existido, que indudablemente era “especial” que ha dejado y sigue dejando una huella impresionante en la historia de los últimos 2000 años, huella que persiste de forma incuestionable y sorprendente en la humanidad actual?


Pues bien:

Si por la FE, (lo que entendemos por FE), nuestra respuesta es que sí al primer punto; si respondemos favorablemente al primer interrogante, podemos adentrarnos ahora en la cuestión de la EUCARISTÍA, y consecuentemente en la MISA de la Iglesia Católica.

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5.   PRUEBAS EVANGÉLICAS

Tendremos que convenir en que SI: efectivamente la Eucaristía, como presencia real de JESÚS, DIOS, en el altar, es un hecho, incomprensible, inaccesible racionalmente, muy sorprendente…...pero un hecho como todo lo relacionado con el misterio del DIOS hecho hombre. Podemos pensar que:

JESÚS, quiso hacerlo, pudo hacerlo….y lo hizo.

Realizó el gran misterio de la Eucaristía: su cuerpo y su sangre….presentes en el mundo, en la Historia del hombre y para siempre, mientras el mundo exista, (hasta el fin de los tiempos, según el Evangelio de MATEO).

¿Y cómo podríamos dudarlo, si toda su existencia fue y es un completo, permanente, sorprendente milagro?

Advertirlo lo advirtió.
Anunciarlo lo anunció.

Incluso a costa de que le abandonasen multitud de sus seguidores.

Recordemos una vez más, algunas de las palabras concretas de JESÚS:

"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida Eterna,
y yo lo resucitaré en el último día"          
(Juan 6,54)


"El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”    
(Juan, 6,56)


“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá para siempre”
(Juan 6, 51-58)


“Yo soy el pan de Vida.
Vuestros padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera”.


 “…....y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”
Juan 6,44-51


“Os aseguro que
 si no coméis la carne del Hijo del Hombre y
no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”

 “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre.
Del mismo modo, el que me come, vivirá por mí”
Juan 6, 51-58

Y, como fácilmente se comprende, muchos de sus discípulos y de los que le seguían, le abandonaron:

“Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron:
«Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?»

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle”.
Juan 6, 60-66

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Hasta aquí, según el Evangelio de JUAN, gran parte de las cosas que JESÚS dijo, en torno a este difícil tema sobre el que estamos reflexionando. Difícil por lo misterioso, (aunque puede ser que solo aparentemente).

Hay que considerar que el propio JESÚS se pronunció explícitamente sobre ello y directamente ante sus doce Apóstoles, en circunstancias especiales por lo cercanas, (pocas horas), al momento en que sería sometido a dolor y muerte por manos de sus verdugos:

En el muy íntimo ambiente de la Última Cena, con sus doce discípulos selectos,
en torno a la mesa y en total cercanía, habló JESÚS así:


“Mientras comían, JESÚS cogió un pan, pronunció la bendición y lo partió. Luego lo dio a sus discípulos diciendo:

“Tomad, comed. Esto es mi cuerpo”

Y cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la pasó diciendo:

“Bebed todos que esta es mi sangre……”
Mateo, 26, 26-29
Así lo expresan también Marcos, (14, 22-25), Lucas (22, 15-20) y Pablo (1Cor 11, 23-27).

Repito:
JESÚS quiso hacerlo, pudo hacerlo….. y lo hizo.

Realizó el gran misterio de la Eucaristía: su cuerpo y su sangre….presentes en el mundo, en la Historia del hombre y para siempre, mientras el mundo exista, (hasta el fin de los tiempos).

Y tan sencillo y tan humano como en un pedazo de pan y un poco de vino.

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6.   ¿DE QUÉ NOS SORPRENDEMOS?

DIOS, Creador de todo el universo, de todo lo existente, visible e invisible, que nos rodea, creador de nuestras propias identidades, vino a la Historia. Esto es ya un inabarcable milagro. ¿Cómo puede sorprendernos o escandalizarnos el milagro y misterio de la Eucaristía…..si

¿No nos sorprenden, por ejemplo,

·       ¿El fenómeno de las abejas, esos pequeños voladores, que a centenares de millones pasan su existencia de flor en flor, polinizando, facilitando la multiplicación de todas las plantas inmóviles del planeta?

                     Como dijo EINSTEIN:
“Sin abejas en este mundo, en cuatro años no habría ni árboles, ni hierba, ni animales….. ni hombres”.

·       ¿No nos sorprenden las incomprensibles conexiones de millones y millones de células de nuestros cerebros, capaces de producir otras sorprendentes maravillas, como son la poesía, la música, la pintura, la escultura…….o el amor?

·       ¿Y no nos sorprende el ininteligible milagro del universo: miles y miles de millones de soles, estrellas y planetas, en desordenada armonía, abismo de comprensión para nuestra pobre razón?

Y si no nos sorprenden estos sencillos ejemplos y miles de otros tantos que podríamos reconocer, producto de ese Creador, que tan difícilmente percibimos,

¿Cómo nos va a sorprender cualquier cosa que DIOS, acercándose a nosotros, haciéndose hombre en un hijo de mujer, haya “inventado” un método, sistema o proceso para cumplir con su promesa? :

“Mirad, que yo estaré con vosotros cada día, hasta el fin del mundo”

Así termina el Evangelio de Mateo

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Desde una perspectiva meramente humana, ciertamente acorde con los tiempos actuales, y aún a riesgo de que se perciba como una irreverencia, me atrevería a decir:

¡ Que acierto, qué imaginación !

JESÚS resolvió el hermoso objetivo para cumplir su promesa de estar siempre con nosotros…. Parece tan sencillo, pero tan acertado, que podríamos pensar que es un “invento propio de super premio nobel”.

Pero, no es exactamente eso: es una muestra más, sencilla pero “inmensa”, del

gran Amor de DIOS hacia esta pobre humanidad.

JESÚS, DIOS, está así con nosotros, en nosotros, dentro de nosotros, en nuestra más profunda intimidad, todos los días de nuestra vida.

Y ahí está la Misa: La Palabra y la Eucaristía. El mensaje de JESÚS y la Persona de JESÚS.


Pero no es la posibilidad de que el hombre acceda al Espíritu de DIOS, el “Espíritu Santo”,
O que el “Espíritu” venga a nosotros, lo cual puede suceder y sucede en cualquier momento, lugar y circunstancia.


No.

Es la Persona del DIOS hecho hombre, JESÚS, DIOS mismo, que vivió entre nosotros, vivió como nosotros y murió por nosotros. Resucitó y se fue….……

Pero quedó entre nosotros, en nosotros, bajo la apariencia de algo tan sencillo y tan próximo como un pedazo de pan y un sorbo del fruto de la vid: ¡¡ tan cercano !!

Y desde entonces, eso fue posible y es posible hoy en todo el planeta y todos los días:


Veamos:

·       En el mundo hay aproximadamente unos 450.000 sacerdotes católicos, 4.000 obispos, 600 cardenales y el Papa FRANCISCO.

·       En consecuencia, se realizan al día, por lo menos, 450.000 Eucaristías, Misas diarias, 450.000 milagros de presencia de la “Persona” de JESÚS --- 20, 30,50 cristianos, o más, reciben la Comunión, viven el misterio. Reciben a CRISTO diariamente.

·       Estaríamos hablando de 10, 30, 50 millones o más personas, (quien sabe), en las que se hacen realidad las palabras de JESÚS de la última cena:

·       A lo que debemos agregar las Eucaristías de las otra ramas cristianas que enunciamos antes.


“…….Haced esto en memoria mía”

Lucas (22, 15-20) y Pablo (1Cor 11, 23-27).


Debemos considerar además, la transmisión de misas realizadas en todo el mundo, vía Internet, que hace accesible la MISA a enfermos, ancianos, disminuidos de cualquier índole, habitantes de zonas sin asistencia sacerdotal…...


Fácilmente se encuentran una docena de misas católicas en castellano, retransmitidas por Internet, con audiciones diarias de entre 50.000 y 100.000.

Y, ¿Cuántas Misas televisivas se realizan en otros idiomas?
No tengo conocimiento ni parece imprescindible su número para el tema de estas líneas. Baste saber que existen.

No obstante, a veces me pregunto si no habrá dado acceso DIOS al invento/descubrimiento de Internet para facilitar este inapreciable servicio.    ¿¿??

Otra cuestión es la del misterio de la Comunión espiritual “a distancia”, cuestión de la que no me atrevo ni a conjeturar…..pues todo debe situarse en el ámbito de la FE. En este punto solo me vienen a la mente esas palabras del Evangelio, en el pasaje de la Anunciación del Ángel a MARÍA:

“……porque para DIOS no hay nada imposible”
Lucas 1, 37


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7.   ¿QUÉ ES LA MISA?

En lugar de decir nada sobre lo que es la MISA, pienso que es el momento de ofrecer esta breve exposición/explicación que resume el Padre ÁNGEL ESPINOZA DE LOS MONTEROS: no he leído ni oído algo como lo que tan clara y acertadamente señala este brillante sacerdote en 16 minutos:



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Y llegamos así a los ambiguos razonamientos que se plantean hoy, (quizás se plantearon siempre en la historia de la cristiandad):

Dualidad en absoluto equívoca:

O aceptamos la totalidad del Misterio / Milagro de JESÚS, en su conjunto, en su totalidad, o no aceptamos nada.

Impera la aceptación parcial del Mensaje Evangélico:….
esto sí, esto no.
Esto me gusta…..o puedo entenderlo…. pero esto otro no me gusta,
Eso otro….”es muy fuerte”.

Y está extendiéndose una nueva perspectiva “relativista”de las palabras, de la realidad de CRISTO. Relativismo que alcanza a todo. En EEUU, la tercera parte de los católicos no creen en la presencia real de JESÚS en el altar. Razonamientos relativistas de todo tipo:

“Esto hay que actualizarlo”…..
”Las cosas cambian, la vida es cambio”……
”Esto valía para los antiguos, pero ahora”….

Centrándonos en la cuestión que reflexionamos:

La Eucaristía es un mero recuerdo de la Última Cena…….

”¿La presencia real de JESÚS en el altar…..?”
No, no. Eso es imposible  !!

¿Imposible?
¿Hay algo imposible para DIOS?

Termino focalizando todas estas “relativizaciones”, en el núcleo y centro de la FE cristiana,


¿Hay algo más “fuerte” que la Resurrección del Hombre JESÚS de NAZARET?


algo insólito en la historia de la  Humanidad, que no ha ocurrido en ningún otro momento, ni lugar del mundo, ni en ninguna otra persona, otra cultura, otra época, otro continente…...

Si esta certeza también es relativa, entonces pues, como decía San PABLO a los cristianos de Corinto:

“Si Cristo no ha resucitado, 
vana es nuestra predicación y vana es también nuestra fe”

(1 Corintios 15, 14)



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Septiembre 2019